Embarazo y lactancia

Durante el embarazo se produce un aumento en los requerimientos de nergía, proteínas y nutrientes, por lo que una alimentación adecuada es fundamental para el buen desarrollo del embarazo, tanto para el crecimiento del feto como para el mantenimiento del estado nutricional de la madre.
- Primera mitad del embarazo: se necesita alimento adicional para el útero de la madre, los pechos y la sangre, al igual que para el crecimiento de la placenta.
- Segunda mitad del embarazo: la mayor necesidad de alimento continua en este período, pero durante el último trimestre los nutrientes adicionales son sobre todo necesarios para el feto en rápido crecimiento, que además necesita almacenar ciertos nutrientes, especialmente vitamina A, hierro y otros micronutrientes, y energía que almacenar por medio de la grasa.
Una dieta adecuada durante el embarazo ayuda a la madre a ganar peso adicional que es fisológicamente deseable y garantizar el peso normal del bebé al nacer.
La lactancia aumenta las necesidades de nutrientes, sobre todo debido a la pérdida de nutrientes, primero por el calostro y luego a través de la leche materna.
Los nutrientes en esta leche vienen de la alimentación de la madre o desus reservas de nutrientes. La conversión de nutrientes de los alimentos a nutrientes de la leche materna no es total. En el caso de enrgía es alrededor del 80 por cierto, y por lo tanto, por cada 800 kcal de la leche materna, la madre necesita consumir 1000 kcal en sus alimentos. Para mantener un buen estado nutricional la mujer que lacta tiene que elevar consumo de nutrientes.

Ancianos

Los ancianos necesitan una buena alimentación que satisfaga todas sus necesidades nutricionales. Muchos hacen menos ejercicio y por lo tanto pueden necesitar menos energía. Pueden comer menos alimentos y como resultado obtener menos micronutrientes, pero sus necesidades de micronutrientes no han cambiado. Por lo tanto, las deficiencias nutricionales son comunes.
Los ancianos que han perdido muchos o la totalidad de sus dientes, pueden tener dificultad para masticar muchos alimentos comunes y necesitan alimentos más blandos. Alimentos con una dieta para la familia normal, pueden comer muy poco y llegar a desnutrirse. También pueden sufrir enfermedades que reducen su apetito o el deseo de alimentos, lo que puede también llevar a la malnutrición.
Además, con frecuencia sufren enfermedades crónicas de orígen nutricional o relacionadas con la alimentación: enfermedad arteriosclerótica coronaria, que algunas veces lleva a trombosis coronaria; hipertensión que puede llevar a accidentes cerebro vasculares u otras manifestaciones; diabetes con sus graves complicaciones; osteoporosis que conlleva un aumento de riesgo de fracturas o colapso de las vértebras...
El seguimiento nutricional adaptado puede mejorar o prevenir alguna de estas situaciones que perjudican la salud de nuestros mayores.