¿Por qué se retrae la fascia?

Este tegido tiene un gran contenido en colágeno que puede sufrir acortamiento y endurecimiento (y con él la estructura en la que se está integrado) ante determinadas fuerzas que actúen sobre él, traumatismos físicos o emocionales como pueden ser una fractura, esguinces, golpes, posturas mantenidas inadecuadas, movimientos repetitivos, procesos cicatriciales tras una intervención quirúrgica, cortes o heridas. La acción de estos "traumatismos" producen restricciones en la movilidad de las fascias que desembocan en alteración de la función y consecuente aparición de dolor.
Como además el sistema fascial del cuerpo forma una red ininterrumpida y su recorrido es continuo, cualquier cambio estructural en una determinada parte del cuerpo puede causar alteraciones en otras zonas distantes a través de las compensaciones que hace el cuerpo para recuperar su equilibrio y mantener sus principios de economía y no dolor. Estas restricciones pueden afectar tanto al aparato locomotor como a otros sistemas del organismo (respiratorio, cardiovascular, nervioso...).

¿En qué consiste la terapia miofascial?

La liberación miofascial es una técnica fisioterapéutica de terapia manual que se basa en la aplicación de movimientos y presiones sostenidas, dirigidas a todo el sistema fascial, a través de la cual se liberan las restricciones de movilidad de este sistema, devolviendo los deslizamientos entre todos los tejidos del cuerpo, y haciendo que nuestro cuerpo recupere su equilibrio funcional, eliminando los síntomas dolorosos y recuperando la alterada función del aparato locomotor. Mediante esta técnica, el fisioterapeuta consige devolver al tejido fascial su normalidad.
Es interesante combinar la inducción miofascial con otro tipo de terapias y técnicas de tratamiento para conseguir una mayor eficacia del rtatamiento de lesiones.

¿Quién se puede beneficiar de la terapia miofascial?

La Terapia Miofascial tiene múltiples aplicaciones clínicas, ya sea de forma aislada y específica o combinada con otras técnicas fisioterapéuticas. algunas de las patologías o disfunciones que se pueden trabajar con ésta técnica son:
  - Algias vertebrales como las lumbalgias, lumbociáticas, cervicalgias y las dorsalias.
  - Otras algias y disfunciones como el hombro doloroso, las cefaleas tensionales de origen mecánico, difunciones de la articulación témporo-mandibular (ATM) o los problemas menstruales.
  - Alteraciones de la postura como la hiperlordosis, hipercifosis dorsal o la escoliosis.
  - Disfunciones de origen tendinoso-fascial como el síndrome del túnel de carpo, epicondilitid o codo de tenista, epitrocleitis o codo de golfista, la tendinitis del manito de los rotadores y la fascitis plantar, entre otras.
  - También es de especial interés el papel que la inducción miofascial puede tener en la recuperación posquirúrgica y en el proceso de cicatrización postraumático y posquirúrgico.
  - Proporciona resultados muy satisfactorios en diversos síndromes como el síndrome de salida torácica, el síndrome del latigazo cervical y la fibromialgia.